Un robot médico asiste a los profesionales sanitarios en cirugías, rehabilitación, diagnósticos y atención al paciente. El sistema quirúrgico da Vinci es el ejemplo más conocido. El cirujano se sienta en una consola y controla brazos robóticos que sostienen diminutos instrumentos dentro del paciente. El robot traduce los movimientos de la mano del cirujano en movimientos precisos y a escala reducida.
Los robots médicos no son autónomos. Complementan las habilidades humanas. Un robot quirúrgico elimina el temblor de la mano y permite movimientos de menos de un milímetro. Un robot de rehabilitación guía el brazo de un paciente con ictus mediante ejercicios repetitivos. Un robot de reparto hospitalario transporta medicamentos y muestras de laboratorio por los pasillos. Un robot de desinfección utiliza luz ultravioleta para eliminar patógenos en los quirófanos.
Categorías de robots médicos
- Quirúrgico: da Vinci, Mako, Rosa.
- Rehabilitación: exoesqueletos, dispositivos de entrenamiento de la marcha.
- Dispositivos de asistencia: brazos articulados para sillas de ruedas, robots de alimentación.
- Servicio: entrega, desinfección, telepresencia.
- Diagnóstico: endoscopia capsular, ecografía robótica.
La regulación es estricta. La FDA clasifica los robots médicos como dispositivos y exige ensayos clínicos para aplicaciones de alto riesgo. Los costos son elevados. Un sistema da Vinci cuesta más de un millón de dólares, además de los instrumentos y el mantenimiento. Esto limita su adopción a los grandes hospitales. Sistemas más pequeños y económicos están entrando en el mercado para procedimientos específicos. La promesa es mejores resultados, incisiones más pequeñas, una recuperación más rápida y menos esfuerzo para los médicos. La realidad es que los robots médicos son herramientas, no sustitutos. Hacen lo que el cirujano o el terapeuta no pueden hacer solos: ser perfectamente estables, perfectamente repetibles y perfectamente precisos.
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