Las órdenes solo tienen validez cuando quien las da tiene derecho a emitirlas. La autoridad es el poder legítimo para tomar decisiones, asignar recursos y dirigir las acciones de otros dentro de una organización.
Emana de la posición formal, de la experiencia o del consentimiento de los subordinados. Los organigramas representan la autoridad posicional, pero la influencia real suele diferir de las categorías establecidas. Los directivos que se basan únicamente en el rango, sin competencia ni imparcialidad, pronto descubren los límites de su poder formal.
Una autoridad clara agiliza la toma de decisiones; una autoridad ambigua genera demoras y conflictos. Las organizaciones rediseñan periódicamente las líneas jerárquicas para alinearlas con su estrategia y mantener los derechos de decisión cerca de la información necesaria para ejercerlos correctamente.
- Poder legítimo para decidir y dirigir
- Derivado de la posición, la experiencia o el consentimiento.
- Delimitado por una estructura formal pero moldeado por la práctica.
- Eficaz cuando se combina con información y rendición de cuentas.
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