El compostaje transforma los restos de comida y los desechos del jardín en tierra oscura y desmenuzable. Los microorganismos son los responsables. Las bacterias y los hongos descomponen la materia orgánica, generando calor en el proceso. Una pila bien gestionada alcanza entre 55 y 65 grados Celsius, temperatura suficiente para eliminar patógenos y semillas de malas hierbas. El resultado es humus, un material rico en nutrientes que mejora la estructura del suelo.
El proceso requiere cuatro elementos: materia orgánica rica en carbono, como hojas y cartón; materia orgánica rica en nitrógeno, como hierba y restos de comida; agua y aire. La proporción es importante. Un exceso de cualquiera de los ingredientes ralentiza la descomposición. Remover la pila aporta oxígeno y acelera el proceso. Una pila equilibrada puede descomponerse en pocas semanas. Una descuidada tarda meses.
El compostaje evita que los residuos orgánicos terminen en los vertederos. En los vertederos, los restos de comida se descomponen sin oxígeno y liberan metano, un potente gas de efecto invernadero. El compostaje lo evita. Ciudades como San Francisco y Milán cuentan con programas de recolección. El compostaje doméstico también funciona. Un pequeño contenedor en el patio trasero puede contener la mayoría de los restos de comida.
Ingredientes clave
- Marrones: hojas, cartón, paja
- Vegetales: restos de comida, recortes de césped
- Agua
- Aire
- Tiempo
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