Un autobús transporta a muchos pasajeros en una ruta fija. Es el medio de transporte público por excelencia. Un autobús estándar mide 12 metros de largo y tiene capacidad para entre 40 y 70 personas, según la distribución de asientos y espacio para pasajeros de pie. Los autobuses articulados se curvan por la mitad y alcanzan los 18 metros de longitud. Los autobuses de dos pisos son comunes en Londres, Hong Kong y Singapur.
Existen varios tipos de autobuses. Los autobuses urbanos paran con frecuencia y tienen pisos bajos para facilitar el acceso. Los autobuses interurbanos cuentan con asientos reclinables, compartimentos para equipaje y baños. Los autobuses escolares están pintados de amarillo para mayor visibilidad y tienen asientos compartimentados para mayor seguridad. Los autobuses eléctricos son cada vez más comunes, ya que funcionan de forma más silenciosa y no emiten gases contaminantes. Algunas ciudades utilizan trolebuses que se alimentan de la catenaria.
El autobús cumple una función social. Es el medio de transporte motorizado más económico, utilizado por personas que no pueden permitirse un coche y por quienes prefieren no conducir. Un buen sistema de autobuses reduce la congestión, disminuye las emisiones y conecta los barrios. Uno malo es lento, poco fiable y desagradable.
El sistema de autobuses de tránsito rápido (BRT) busca combinar la velocidad del tren con la flexibilidad de los autobuses. Carriles exclusivos, acceso sin escalones y tarifas prepagadas hacen que los autobuses funcionen de manera similar a los trenes. Ciudades desde Bogotá hasta Guangzhou han implementado con éxito sistemas BRT.
Comments (2)
Leave a comment