Un giro brusco fuerza una articulación más allá de su rango normal de movimiento y provoca el estiramiento o la rotura de los ligamentos. Esta lesión se denomina esguince. Los tobillos y las rodillas son las zonas más afectadas en el deporte.
La gravedad varía desde un estiramiento leve hasta la rotura completa de los ligamentos. La hinchazón, los hematomas, el dolor y la inestabilidad aparecen rápidamente. La atención inmediata se centra en la protección, el reposo y el control de la hinchazón. El diagnóstico puede requerir pruebas clínicas y de imagen para descartar una fractura o daños más complejos.
La rehabilitación restaura la amplitud de movimiento, la fuerza y la propiocepción antes de volver a la práctica deportiva. Una recuperación incompleta aumenta el riesgo de esguinces recurrentes. Las estrategias preventivas incluyen el entrenamiento neuromuscular, el uso de calzado adecuado y la atención a la fatiga. Un simple esguince puede dejar a un atleta fuera de juego durante semanas si no se trata correctamente.
La diferencia entre un esguince leve y una lesión grave de ligamentos no siempre es obvia a primera vista.
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