La preocupación persistente, incluso cuando no existe una amenaza inmediata, define la ansiedad clínica. El cuerpo permanece en estado de alerta: el ritmo cardíaco aumenta, los músculos se tensan y la atención se centra en posibles peligros.
Los trastornos de ansiedad se manifiestan de diversas formas: ansiedad generalizada que salta de un tema a otro, ataques de pánico repentinos e inesperados, ansiedad social que hace que las interacciones cotidianas se sientan peligrosas y fobias específicas que se centran en objetos o situaciones concretas. La genética, el temperamento y la experiencia de aprendizaje influyen en su aparición. El estrés crónico puede disminuir el umbral ante el cual se activa el sistema de alarma.
Entre los tratamientos eficaces se incluyen técnicas cognitivo-conductuales que desafían los pensamientos catastróficos, la exposición para reducir gradualmente la evitación y, cuando es necesario, la medicación para disminuir la activación fisiológica. Muchos de estos tratamientos aún pueden ser útiles al preparar a la persona para afrontar desafíos reales; el problema surge cuando estos pensamientos invaden la vida cotidiana y limitan el abanico de posibilidades de acción.
- Miedo o preocupación excesivos desproporcionados a la amenaza.
- Produce síntomas físicos y cognitivos.
- Aparece en varias formas reconocidas de trastornos.
- Responde a la terapia y, a veces, a la medicación.
Comments
No comments yet. Be the first to share a thought.
Leave a comment