Al dejar de tomar una droga, el cuerpo reacciona. Eso es dependencia, una adaptación fisiológica que ocurre cuando el cuerpo se acostumbra a la presencia de una sustancia. No es lo mismo que adicción, aunque ambas suelen ir de la mano. Se puede ser dependiente de una droga sin ser adicto a ella, y se puede ser adicto sin tener dependencia física.
La distinción es importante. Los betabloqueantes, los antidepresivos y los corticosteroides pueden producir dependencia. Suspenderlos bruscamente provoca síntomas de abstinencia, a veces peligrosos. Pero nadie ansía un betabloqueante ni roba para conseguirlo. La adicción implica un uso compulsivo y continuado a pesar del daño. La dependencia se refiere a la adaptación del cuerpo. Un paciente que toma opioides a largo plazo para el dolor crónico puede tener dependencia física, pero no ser adicto. Una persona que consume cocaína puede ser adicta, pero no tener dependencia física en el sentido clásico.
¿Qué caracteriza a la dependencia?
- Tolerancia. La misma dosis produce un efecto menor con el tiempo.
- Abstinencia. Los síntomas aparecen cuando se interrumpe o se reduce el medicamento.
- Adaptación física. El cuerpo ha cambiado para compensar la presencia del fármaco.
- No es una falla moral. Es una respuesta fisiológica a la exposición repetida.
Controlar la dependencia implica reducir la dosis gradualmente y tratar los síntomas de abstinencia. La interrupción abrupta puede ser peligrosa para algunos fármacos, como las benzodiacepinas y el alcohol.
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