El refuerzo es cualquier evento que sigue a una conducta y aumenta la probabilidad de que esa conducta se repita en el futuro. Cuando una rata presiona una palanca y recibe comida, presiona la palanca con mayor frecuencia. Cuando un estudiante recibe elogios por completar la tarea, tiende a completarla con mayor frecuencia. El criterio determinante es el efecto de refuerzo, no la satisfacción subjetiva que produce el evento.
El refuerzo positivo añade un estímulo deseable. El refuerzo negativo elimina uno aversivo: tomar aspirina alivia el dolor de cabeza y, por lo tanto, refuerza el consumo de aspirina. Ambas formas aumentan la conducta. Los programas de refuerzo influyen aún más en el patrón: el refuerzo continuo produce una adquisición rápida; los programas intermitentes producen una mayor resistencia a la extinción.
Este concepto es fundamental para el condicionamiento operante. Se diferencia del condicionamiento clásico, que asocia estímulos en lugar de reforzar respuestas. El análisis conductual aplicado se basa en gran medida en la administración cuidadosa del refuerzo para desarrollar habilidades adaptativas.
- Aumenta la probabilidad de un comportamiento previo.
- La forma positiva añade un estímulo.
- La forma negativa elimina un estímulo aversivo.
- La eficacia depende de la inmediatez y del cronograma.
La aplicación incorrecta —reforzar el comportamiento equivocado o proporcionar el refuerzo de forma inconsistente— puede producir resultados no deseados.
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