Lo que se mide se gestiona, siempre y cuando la medida sea la adecuada. Un indicador clave de rendimiento es una métrica cuidadosamente seleccionada que permite hacer un seguimiento del progreso hacia un objetivo organizacional fundamental.
Los KPI traducen la estrategia en cifras que los equipos pueden influir. Los indicadores adelantados señalan resultados futuros; los indicadores rezagados confirman los resultados. Demasiados KPI dispersan la atención; muy pocos dejan puntos ciegos. Cada KPI necesita una definición clara, una fuente de datos, un responsable y un objetivo.
Las organizaciones eficaces revisan los KPI periódicamente y actúan en consecuencia. Las métricas superficiales que lucen bien pero no impulsan decisiones son una pérdida de tiempo. Los mejores KPI modifican el comportamiento de manera que impulsan la estrategia subyacente.
- Seguimiento métrico del progreso en objetivos críticos
- Definición de necesidades, propietario, datos y objetivo
- Incluye medidas anticipadas y rezagadas
- Útil solo cuando está vinculado a decisiones y acciones.
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