Una operaria de maquinaria pierde su trabajo cuando la fábrica cierra. Solicita prestaciones, actualiza su currículum y empieza a buscar empleo. Hasta que encuentre trabajo, se la considera desempleada. Los economistas miden el desempleo como el porcentaje de la población activa que está sin trabajo pero buscando activamente. Las personas que han dejado de buscar empleo no se contabilizan, por lo que la tasa general puede bajar incluso en épocas difíciles.
No todos los desempleos son iguales. El desempleo friccional se debe a la rotación natural de personas que cambian de trabajo. Un recién graduado que busca su primer empleo entra en esta categoría. El desempleo estructural es más profundo: las habilidades de los trabajadores ya no se corresponden con los puestos de trabajo disponibles, como les sucedió a los mineros del carbón en Gran Bretaña y a los obreros de las fábricas en el Medio Oeste estadounidense. El desempleo cíclico aumenta y disminuye con el ciclo económico, disparándose durante las recesiones y reduciéndose durante los auges.
Los costos van más allá de la pérdida de ingresos. Los largos periodos de desempleo merman las habilidades y la confianza. Las comunidades pierden ingresos fiscales. Los niños de hogares con padres desempleados suelen tener peores resultados escolares. Los economistas debaten sobre cuánto desempleo es inevitable. La mayoría sitúa la tasa natural entre el 4 y el 5 por ciento para una economía saludable.
Tipos de desempleo
- Friccional: entre trabajos
- Estructural: desajuste de habilidades
- Cíclico: vinculado a las recesiones
- Estacional: turnos predecibles, como el trabajo agrícola en invierno.
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