Si le pides a un biólogo que defina especie, probablemente suspirará. La respuesta estándar es un grupo de organismos que pueden reproducirse entre sí y tener descendencia fértil. Esto funciona para la mayoría de los animales. Sin embargo, no se aplica a las bacterias, que se reproducen asexualmente, ni a los organismos que se hibridan libremente, como algunas plantas y peces.
Ernst Mayr formalizó el concepto biológico de especie en 1942. Desde entonces, los investigadores han propuesto decenas de alternativas. El concepto filogenético de especie define una especie como el grupo más pequeño que comparte un ancestro común. El concepto ecológico de especie se centra en el nicho ecológico compartido. Cada definición funciona para algunos organismos y no para otros.
Por qué importa la definición
- La legislación sobre conservación protege a las especies, no a las poblaciones.
- Identifica qué organismos reciben protección legal.
- Da forma a cómo medimos la biodiversidad
- Determina los programas de reproducción en zoológicos y bancos de semillas.
En la práctica, la mayoría de los biólogos utilizan una definición operativa que se ajusta al organismo que estudian. Un observador de aves y un microbiólogo entienden cosas diferentes cuando hablan de especie. Esta flexibilidad no es negligencia; refleja la compleja realidad de la vida en la Tierra, que evolucionó durante miles de millones de años sin un manual de reglas.
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