Un silenciador no elimina el ruido del motor, sino que lo modula. Los gases de escape salen del motor en pulsos agudos que producen un fuerte rugido. El silenciador canaliza esos pulsos a través de cámaras, tubos perforados y material fonoabsorbente para suavizarlos y convertirlos en un zumbido tolerable.
La mayoría de los silenciadores utilizan una combinación de reflexión y absorción. Los diseños reflectantes hacen rebotar las ondas sonoras para cancelar frecuencias específicas. Los diseños absorbentes rellenan un tubo perforado con fibra de vidrio o lana de acero para absorber el ruido de alta frecuencia. Los silenciadores de flujo directo permiten un buen flujo de gases, pero reducen el ruido. Los silenciadores con cámaras reducen el ruido, pero restringen el flujo.
Materiales y fallos
- Acero aluminizado: común, económico, pero acaba oxidándose.
- Acero inoxidable: mayor durabilidad, mayor coste.
- La condensación dentro del silenciador provoca oxidación desde el interior hacia el exterior.
- Los trayectos cortos aceleran la corrosión porque el silenciador nunca se seca por completo.
Un silenciador oxidado ruge. Uno obstruido perjudica el rendimiento. Ninguno de los dos problemas es sutil, y ambos son fáciles de detectar para un mecánico. En muchas jurisdicciones, un escape ruidoso es motivo de multa.
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