Mucho antes de la llegada del metal, los humanos fabricaban herramientas de piedra. La tecnología lítica abarca la fabricación y el uso de estas herramientas, desde los hachas más rudimentarios hasta las puntas de proyectil finamente talladas mediante presión. Las herramientas de piedra más antiguas que se conocen provienen de Gona, Etiopía, y datan de hace aproximadamente 2,6 millones de años. Eran simples lascas desprendidas de cantos rodados, pero marcan un punto de inflexión: la modificación deliberada del entorno para su uso futuro.
La fabricación de una herramienta de piedra es un proceso sustractivo. Se golpea un núcleo con un percutor, se extraen lascas y se da forma a la pieza restante. O bien, se utilizan las mismas lascas como filos. La habilidad es fundamental. Un maestro tallador interpreta la veta de la piedra, anticipa la fractura y sabe dónde golpear. Los errores son irreversibles. Los arqueólogos replican estas técnicas para comprender cuánto tiempo se tardó en fabricar una herramienta y qué nivel de habilidad requería.
Tradiciones principales
- Olduvayense: hojuelas y cuchillas simples, con más de 2,5 millones de años de antigüedad.
- Achelense: grandes hachas de mano bifaciales, de hace aproximadamente 1,7 millones de años.
- Musteriense: lascas con núcleo preparado asociadas a los neandertales.
- Industrias posteriores: cuchillas, microlitos y puntas de proyectil.
Las herramientas de piedra sobreviven cuando los huesos, la madera y los tendones se descomponen. Son la evidencia más duradera del comportamiento humano primitivo.
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