Los partidos y grupos que no controlan el gobierno constituyen la oposición. En los sistemas democráticos, la oposición examina a la mayoría, propone alternativas y se prepara para tomar el poder si los votantes así lo deciden.
La oposición institucionalizada es un sello distintivo de la democracia liberal. Los partidos de oposición gozan de derechos procesales, financiación y acceso a los medios de comunicación que les permiten competir en igualdad de condiciones. En los sistemas autoritarios, la oposición genuina es acosada, cooptada o prohibida, quedando solo críticos nominales o aprobados.
Una oposición eficaz equilibra la confrontación con la responsabilidad. La obstrucción pura puede alienar a los votantes; la cooperación excesiva puede difuminar las diferencias. Los gabinetes en la sombra, los comités especiales y las campañas públicas son herramientas habituales. La salud de una democracia se puede evaluar, en parte, según si la oposición puede criticar sin temor y si tiene un camino realista hacia el poder.
- Fuerzas políticas que actualmente no están en el poder
- Examina al gobierno y ofrece alternativas.
- Protegidos en las democracias, restringidos en las autocracias.
- Se prepara para un posible gobierno futuro.
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