Tras cruzar varias zonas horarias, el viajero se siente agotado durante el día y completamente despierto por la noche. Esta alteración se conoce como desfase horario. Se produce cuando el reloj biológico del cuerpo se desincroniza con el ciclo de luz y oscuridad del lugar de destino.
Los síntomas incluyen trastornos del sueño, fatiga diurna, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Los viajes hacia el este suelen tener efectos más intensos que los viajes hacia el oeste, ya que la disminución de la duración del día dificulta la adaptación. La recuperación suele tardar aproximadamente un día por cada huso horario cruzado, aunque la variación individual es considerable.
Estrategias como ajustar los horarios de sueño antes de partir, exponerse a la luz matutina tras vuelos hacia el este, mantenerse hidratado y tomar siestas cortas y estratégicas pueden reducir la gravedad de los síntomas. En ocasiones, se utiliza melatonina bajo supervisión médica. Siempre que sea posible, conviene programar reuniones o presentaciones importantes tras un periodo de recuperación.
El desfase horario recuerda a los viajeros que el cuerpo lleva su propio ritmo, independientemente del reloj del aeropuerto.
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