El funcionalismo concibe la sociedad como un sistema de partes interconectadas, cada una de las cuales contribuye a la estabilidad del conjunto. La familia, la educación, la economía, el gobierno y la religión son como órganos en un cuerpo. Desempeñan funciones que mantienen viva a la sociedad. Cuando una parte cambia, las demás deben adaptarse.
Talcott Parsons y Robert Merton dieron forma a la teoría a mediados del siglo XX. Merton distinguió entre funciones manifiestas (intencionadas y obvias) y funciones latentes (no intencionadas y ocultas). La función manifiesta de la universidad es la educación. Una función latente es encontrar pareja. Las disfunciones son consecuencias que socavan la estabilidad.
Conceptos clave
- Estructura social: relaciones e instituciones estructuradas
- Funciones manifiestas: resultados previstos
- Funciones latentes: resultados no deseados
- Disfunciones: resultados perjudiciales
El funcionalismo cayó en desuso en las décadas de 1960 y 1970. Sus críticos argumentaban que justificaba el statu quo e ignoraba el poder y el conflicto. Si bien ha sido revisado desde entonces, su idea central permanece: las instituciones sociales son interdependientes y los cambios en una repercuten en las demás.
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