Un exoesqueleto es una estructura robótica portátil que mejora la fuerza o la movilidad humana. Se sujeta al cuerpo y proporciona asistencia motorizada en las articulaciones. Algunos ayudan a los trabajadores de fábricas a levantar piezas pesadas. Otros ayudan a caminar a personas con lesiones medulares. Esta misma tecnología se utiliza tanto en la industria como en el ámbito médico.
Los primeros exoesqueletos eran voluminosos y estaban sujetos con cables. Las versiones modernas utilizan fibra de carbono ligera, motores sin escobillas y baterías de litio. Los sistemas ReWalk y Ekso Bionics permiten a los usuarios parapléjicos ponerse de pie y caminar. Los exoesqueletos industriales de empresas como Hilti y Ottobock reducen el esfuerzo físico de los trabajadores que levantan y alcanzan objetos por encima de la cabeza durante toda la jornada.
Categorías de exoesqueletos
- Pasivo: resortes y contrapesos, sin alimentación eléctrica.
- Activo: motores y baterías, asistencia eléctrica.
- Parte superior del cuerpo: hombros, brazos, soporte para la espalda.
- Parte inferior del cuerpo: caderas, rodillas, tobillos, ayuda para caminar.
- Traje integral: traje integrado, para investigación y uso militar.
El reto reside en la comodidad y la detección de intenciones. El exoesqueleto debe saber cuándo el usuario quiere moverse y cuánta ayuda proporcionarle. Si la asistencia es insuficiente, resulta inútil; si es excesiva, dificulta el movimiento del usuario. Los sensores en las articulaciones y los sensores de presión en la plantilla son de gran ayuda, al igual que el aprendizaje automático que se adapta a la marcha de cada persona. Los exoesqueletos aún no son tan comunes como prometía la ciencia ficción, pero están encontrando aplicaciones reales en rehabilitación, logística y construcción. La tecnología funciona. Los problemas restantes son el peso, el coste y la duración de la batería.
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