Un robot colaborativo, o cobot, está diseñado para trabajar de forma segura junto a los humanos. Los robots industriales tradicionales operan detrás de vallas porque son lo suficientemente rápidos y potentes como para herir a cualquiera que se encuentre en su camino. Los cobots son más pequeños, ligeros y están equipados con sensores que detienen su movimiento cuando una persona se acerca demasiado.
El primer cobot, el Universal Robots UR5, llegó en 2008. Pesaba 18 kilogramos y podía montarse en un banco de trabajo. Desde entonces, todos los principales fabricantes de robots han incursionado en este sector. Los cobots son populares entre los fabricantes pequeños y medianos que no pueden justificar el costo y el espacio que requiere una celda robótica cerrada.
Cómo los cobots se mantienen seguros
- Limitación de potencia y fuerza: los motores se detienen cuando encuentran resistencia.
- Parada supervisada con certificación de seguridad: el robot se detiene cuando una persona entra en el área de trabajo.
- Control de velocidad y distancia: el robot reduce la velocidad a medida que se acerca una persona.
- Control manual: el operador mueve el robot manualmente para enseñarle una trayectoria.
- Articulaciones redondeadas y diseño con puntos de presión.
Los cobots no siempre son seguros por defecto. Una herramienta afilada en el extremo de su brazo puede cortar. Una carga pesada que se mueve a gran velocidad puede causar contusiones. Se requieren evaluaciones de riesgos, y las normas de seguridad como la ISO/TS 15066 ofrecen orientación al respecto. Su atractivo reside en la flexibilidad. Un cobot puede ser reasignado a una nueva tarea en una tarde. Puede entregar una pieza a un operario o retirar una pieza terminada. Es un compañero, no un sustituto, y este enfoque ha facilitado su aceptación por parte de los trabajadores.
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