Una historia breve y sencilla puede transmitir una lección moral o espiritual. Una parábola es un ejemplo de ello. Los personajes y los acontecimientos son simples; su significado se busca que se aplique a la vida del oyente. Las parábolas de Jesús en el Nuevo Testamento son los ejemplos más conocidos en la cultura occidental, pero esta forma narrativa existe en muchas tradiciones religiosas y filosóficas.
Las parábolas se diferencian de las fábulas en que suelen presentar personajes humanos en lugar de animales parlantes, y de las alegorías en que tienden a transmitir una idea principal en lugar de un sistema detallado de correspondencias. El poder de una parábola reside en su concreción: una situación cotidiana se convierte en el vehículo para la reflexión. Se invita a los oyentes a reconocerse en la historia y a extraer sus implicaciones.
Debido a que la lección está implícita en lugar de enunciarse explícitamente, las parábolas pueden provocar reflexión en vez de simple asentimiento. Además, trascienden el tiempo y las culturas cuando la situación central permanece reconocible. Escritores y maestros siguen inventando nuevas parábolas cuando desean transmitir enseñanzas éticas o espirituales a través de la narración, en lugar de mediante argumentos abstractos.
Comments
No comments yet. Be the first to share a thought.
Leave a comment