Una propiedad parece estar libre de cargas hasta que el informe de título revela una servidumbre registrada, un gravamen de contratista impago y una cláusula restrictiva. Estos elementos constituyen gravámenes. Un gravamen es cualquier reclamación, derecho de retención o responsabilidad que afecte al título de propiedad o limite su uso.
Algunas cargas, como las hipotecas y los impuestos sobre la propiedad, son habituales y previsibles. Otras, como los embargos judiciales o las disputas de límites sin resolver, pueden retrasar o incluso frustrar una venta. Los compradores se enteran de ellas mediante estudios de títulos y levantamientos topográficos. La eliminación de cargas problemáticas suele ser una condición para el cierre de la operación.
No todas las cargas son negativas. Una servidumbre beneficiosa o un pacto bien redactado pueden aportar valor. La clave reside en la transparencia y la comprensión. El seguro de título protege contra muchas cargas no descubiertas, pero las conocidas deben ser atendidas.
Un título de propiedad libre de gravámenes rara vez es accidental; es el resultado de identificar y resolver las cargas existentes.
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