Un reflejo es una respuesta automática e involuntaria a un estímulo específico. El reflejo rotuliano que se produce tras un golpecito en el tendón rotuliano es un ejemplo clásico. También lo es la rápida retirada de la mano de una superficie caliente. Estas respuestas están mediadas por circuitos neuronales relativamente simples que no requieren una decisión consciente.
Muchos reflejos están presentes al nacer y cumplen funciones protectoras o reguladoras. El reflejo pupilar a la luz ajusta el tamaño de la pupila. El reflejo de succión en los recién nacidos facilita la alimentación. Los reflejos espinales pueden funcionar incluso cuando el cerebro está desconectado, lo que demuestra que los circuitos básicos residen en la médula espinal o el tronco encefálico.
Aunque los reflejos son estereotipados, pueden ser modulados por centros superiores y mediante el aprendizaje. La habituación reduce la respuesta a estímulos inofensivos repetidos. La sensibilización la aumenta tras una estimulación intensa. El condicionamiento clásico puede asociar nuevos estímulos a vías reflejas ya existentes.
- Automático e involuntario
- Emparejamiento específico estímulo-respuesta
- A menudo mediado por circuitos espinales o del tronco encefálico.
- Modificable por la experiencia
La simplicidad de los arcos reflejos los convirtió en un modelo inicial para comprender el control neuronal más complejo del comportamiento.
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