Dos sospechosos son interrogados por separado. Cada uno puede confesar o guardar silencio. Si ambos guardan silencio, reciben sentencias leves. Si uno confiesa y el otro no, el que confiesa queda libre y el otro recibe una sentencia severa. Si ambos confiesan, ambos reciben sentencias moderadas. Este es el dilema del prisionero, el problema más famoso de la teoría de juegos, y refleja una verdad fundamental: las decisiones individuales racionales pueden generar malos resultados colectivos.
La teoría de juegos estudia las interacciones estratégicas, situaciones en las que el beneficio de cada participante depende de las acciones de los demás. Fue desarrollada por John von Neumann y Oskar Morgenstern en la década de 1940 y ampliada por John Nash, cuyo concepto de equilibrio le valió el Premio Nobel. Actualmente se utiliza en economía, ciencias políticas, biología y estrategia militar.
Las aplicaciones prácticas son omnipresentes: diseño de subastas, negociaciones laborales, guerras de precios entre aerolíneas, carreras armamentísticas entre naciones. La teoría no siempre predice con exactitud, ya que las personas no siempre son racionales y los juegos suelen ser más complejos de lo que suponen los modelos. Sin embargo, proporciona un lenguaje para reflexionar sobre el conflicto y la cooperación, y ese lenguaje ha demostrado ser extraordinariamente útil.
Conceptos clave
- Jugadores, estrategias y recompensas
- equilibrio de Nash
- El dilema del prisionero
- Juegos de suma cero versus juegos de suma positiva
- Juegos repetidos y cooperación
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