Ernest Rutherford descubrió el protón en 1917. Es una partícula subatómica con carga positiva que se encuentra en el núcleo de cada átomo. Su carga es igual y opuesta a la del electrón: 1,602 × 10⁻¹⁹ culombios. Su masa es de aproximadamente 1,672 × 10⁻²⁷ kilogramos, unas 1836 veces la masa de un electrón. El número de protones en un núcleo determina el elemento; es el número atómico.
El protón es un barión, compuesto por dos quarks arriba y un quark abajo. Estos quarks se mantienen unidos por la fuerza nuclear fuerte, mediada por gluones. El protón es estable en estado aislado, a diferencia del neutrón, que se desintegra en unos 15 minutos. En algunas teorías que van más allá del Modelo Estándar, el protón puede desintegrarse, pero nunca se ha observado su desintegración. El protón parece ser estable.
La carga positiva del protón atrae a los electrones y permite la formación de átomos. También provoca repulsión entre los protones del núcleo, la cual es superada por la fuerza nuclear fuerte. El equilibrio entre estas fuerzas determina la estabilidad nuclear. En las estrellas, los protones se fusionan para formar helio, liberando energía. Esta es la fuente de energía del Sol.
El protón se utiliza en medicina para la protonterapia, que ataca los tumores con dosis precisas de radiación. En física, se utiliza para las colisiones protón-protón en el Gran Colisionador de Hadrones. Es un componente fundamental de la materia.
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