¿Influye el idioma que hablas en tu forma de pensar? Esta pregunta es fundamental para la relatividad lingüística, una idea asociada a Edward Sapir y Benjamin Lee Whorf a principios del siglo XX. Whorf sostenía que los conceptos hopi del tiempo diferían fundamentalmente de los ingleses, aunque estudiosos posteriores consideraron exageradas sus afirmaciones. La versión fuerte de la hipótesis, según la cual el lenguaje determina el pensamiento, ha sido prácticamente descartada. La versión débil, que postula que el lenguaje influye en la atención y la memoria habituales, cuenta con respaldo experimental.
Consideremos el color. Los hablantes de ruso tienen términos básicos distintos para el azul claro y el azul oscuro. En experimentos, distinguen con mayor rapidez los tonos que cruzan ese límite que los hablantes de inglés. O consideremos la orientación espacial. Algunas lenguas aborígenes australianas utilizan los puntos cardinales, norte y sur, en lugar de izquierda y derecha. Los hablantes de estas lenguas mantienen una notable orientación, incluso en interiores.
Evidencia en varios ámbitos
- Percepción del color y límites categóricos.
- Encuadre espacial y hábitos de navegación.
- Género gramatical y descripción del objeto.
- Metáforas temporales y cronogramas mentales.
El lenguaje no aprisiona el pensamiento. Lo impulsa, dando forma a lo que es fácil de percibir y expresar.
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