El arado en contorno, o cultivo en contorno, consiste en arar y sembrar a través de una pendiente siguiendo sus curvas de nivel, en lugar de hacerlo de arriba abajo. Cada surco es perpendicular a la dirección de la pendiente, creando una serie de pequeñas barreras que ralentizan la escorrentía y retienen el suelo y el agua. Esta técnica es ancestral —existen evidencias en los Andes, las terrazas de arroz de Filipinas y la agricultura mediterránea antigua— y se promovió científicamente en el siglo XX tras la Gran Depresión estadounidense, cuando el Servicio de Conservación de Suelos fomentó el arado en contorno para combatir la erosión. A menudo se combina con el cultivo en franjas, la construcción de terrazas y la creación de canales de drenaje con vegetación para una mayor eficacia. Entre sus beneficios se incluyen la reducción de la pérdida de suelo, el aumento de la infiltración de agua, la mejora de la retención de humedad en zonas secas y mayores rendimientos de los cultivos en terrenos inclinados. Sus limitaciones incluyen la dificultad para la maquinaria pesada en terrenos irregulares y el riesgo de rotura de los surcos durante tormentas intensas. El arado en contorno sigue siendo una práctica fundamental de conservación del suelo en la agricultura sostenible.
〰️ Arado en contorno
Labrar siguiendo las curvas de nivel de la ladera.
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