El etnocentrismo es la costumbre de juzgar otras culturas según los propios estándares. Se manifiesta de maneras sutiles, como asumir que los modales en la mesa son los correctos, y de maneras más evidentes, como descartar la religión de otra sociedad como superstición. El término fue popularizado por William Graham Sumner a principios del siglo XX, aunque esta tendencia es tan antigua como los límites de los grupos humanos.
El etnocentrismo no siempre es hostil. Puede manifestarse como una leve preferencia por lo familiar. Pero se vuelve perjudicial cuando justifica la conquista, la conversión forzada o la destrucción de otras formas de vida. Los administradores coloniales a menudo describían las prácticas locales como atrasadas, lo que hacía que la dominación pareciera un progreso. Los antropólogos han dedicado gran parte del siglo pasado a desaprender ese hábito y a desarrollar herramientas para contrarrestarlo.
Reconociéndolo
- Partiendo de la base de que tus propias costumbres son universales u obvias.
- Tratar las diferencias como deficiencias.
- Comparar el progreso de otras sociedades con una única escala.
- Utilizar palabras como primitivo o salvaje sin ironía.
El antídoto no es la culpa. Es la curiosidad, más la disciplina para preguntarse cómo una práctica cobra sentido dentro de su propio contexto.
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