Un autor escribe por una razón. Esa razón moldea cada decisión: la selección de palabras, la longitud de las oraciones, las pruebas, el tono. El propósito puede ser informar, persuadir, entretener o expresar. Un libro de texto informa. Un discurso de campaña persuade. Una novela de suspense entretiene. Un diario personal expresa. La mayoría de los textos combinan diferentes propósitos, pero uno suele predominar.
Identificar el propósito es una habilidad de lectura. Fíjate en el título. Considera al público. Analiza el tono. Un artículo científico utiliza un lenguaje neutral y cita datos. Una columna de opinión recurre a apelaciones emocionales y preguntas retóricas. Un mismo tema puede abordarse con distintos propósitos. Un artículo sobre el cambio climático puede informar en una publicación y persuadir en otra.
Cuatro propósitos principales
- Informar: presentar hechos y explicaciones.
- Persuadir: convencer al lector de que crea o actúe.
- Entretener: involucrar y divertir.
- Expresar: transmitir pensamientos y sentimientos personales.
El propósito no siempre se declara explícitamente. A veces, el lector debe inferirlo. Un ensayo satírico entretiene superficialmente, pero persuade en el fondo. Unas memorias expresan una experiencia personal, pero también informan sobre una época o un lugar. El propósito determina cómo debe abordar el lector el texto. Lea un texto informativo para obtener datos. Lea un texto persuasivo para conocer los argumentos. Lea un texto de entretenimiento para disfrutar. El propósito del autor es la razón de ser del texto. Sin él, las palabras son solo palabras.
Comments
No comments yet. Be the first to share a thought.
Leave a comment