Un déficit se produce cuando los gastos superan los ingresos en un período determinado. Los gobiernos incurren en déficits cuando gastan más de lo que recaudan en impuestos. Las empresas incurren en déficits cuando los gastos superan los ingresos. Los hogares incurren en déficits cuando gastan más de lo que ganan, aunque a esto lo solemos llamar deuda.
Los déficits gubernamentales no siempre son malos. Durante las recesiones, el gasto deficitario puede estimular la demanda y reducir el desempleo. En tiempos de guerra o emergencia, los déficits son inevitables. El problema radica en los déficits crónicos que se acumulan hasta convertirse en una gran deuda pública. Los intereses de esa deuda pueden desplazar otros gastos.
El déficit es diferente de la deuda. El déficit es la diferencia anual. La deuda es el total acumulado. Un país puede reducir su déficit sin reducir su deuda si esta es lo suficientemente grande. Es común confundir ambos conceptos, incluso entre los políticos.
Puntos clave
- Déficit = gastos menos ingresos
- Deuda = déficits acumulados
- Los déficits pueden estimular una economía débil.
- Los déficits crónicos aumentan la deuda y los costos de los intereses.
- La política fiscal afecta al tamaño del déficit.
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