No toda el agua es igual. Algunas son potables, otras sustentan la vida de los peces y otras están demasiado contaminadas para ambos usos. La calidad del agua mide su idoneidad para un uso específico. El agua potable tiene estándares diferentes a los del agua para riego o recreación.
La Ley de Agua Limpia de Estados Unidos, aprobada en 1972, estableció la estructura básica para regular la contaminación del agua. Existen leyes similares en otros países. Los científicos miden decenas de parámetros: temperatura, pH, oxígeno disuelto, turbidez, niveles de nutrientes, bacterias, metales pesados y más. Cada uno de ellos revela una parte diferente de la historia.
Indicadores comunes de calidad del agua
- Oxígeno disuelto: esencial para los peces y la vida acuática.
- pH: mide la acidez o alcalinidad.
- Turbidez: opacidad debida a partículas en suspensión
- Nitratos y fosfatos: nutrientes que pueden provocar proliferación de algas.
- Bacterias coliformes fecales: señales de contaminación por aguas residuales
La calidad del agua varía según la ubicación y la estación. Un arroyo que corre cristalino en primavera puede volverse verde por las algas en agosto. Las fuertes lluvias arrastran contaminantes de las calles y las granjas hacia los ríos. Las pruebas suelen realizarse en puntos y momentos específicos, lo que significa que los datos son solo una instantánea, no la imagen completa. Los buenos programas de monitoreo toman muestras regularmente y en muchos sitios.
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