La productividad mide la tasa a la que un ecosistema genera materia orgánica. Es la velocidad a la que las plantas convierten la luz solar en biomasa mediante la fotosíntesis. La productividad primaria bruta es la cantidad total de materia orgánica producida. La productividad primaria neta es lo que queda después de que las plantas utilizan parte de ella para su propia respiración. La diferencia es lo que sustenta a los herbívoros, los descomponedores y el resto de la cadena alimentaria. La productividad se suele medir en gramos de carbono por metro cuadrado al año.
La productividad varía enormemente. Las selvas tropicales y los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas más productivos de la Tierra. Los desiertos y la tundra son los menos productivos. La productividad depende de la luz solar, el agua, los nutrientes y la temperatura. Cuando alguno de estos elementos escasea, la productividad disminuye. La productividad oceánica suele estar limitada por el hierro o el nitrógeno. La productividad terrestre suele estar limitada por el agua o el fósforo. Los científicos monitorean la productividad mediante satélites, midiendo la intensidad del verdor de la vegetación a lo largo del tiempo. Estas mediciones ayudan a monitorear las sequías, la deforestación y los impactos del cambio climático.
Tipos de productividad
- Productividad primaria bruta: fotosíntesis total.
- Productividad primaria neta: después de la respiración de la planta.
- Productividad secundaria: biomasa creada por los consumidores.
- Biomasa en pie: biomasa presente en un momento dado.
La productividad no es lo mismo que la biodiversidad. Un ecosistema productivo puede albergar muchas especies, pero la productividad por sí sola no garantiza la variedad.
Comments (2)
Leave a comment