La suspensión conecta la carrocería del coche con las ruedas. Los muelles absorben los baches. Los amortiguadores controlan los muelles. Las articulaciones mantienen las ruedas en su sitio, permitiendo a la vez su movimiento vertical. El objetivo es que los neumáticos permanezcan en contacto con la carretera y que los pasajeros viajen cómodos. Estos dos objetivos suelen ir en direcciones opuestas.
Los primeros automóviles utilizaban ejes rígidos y ballestas. La conducción era brusca y el manejo rudimentario. La suspensión independiente, donde cada rueda se mueve por sí sola, llegó en la década de 1930 y se extendió gradualmente a las cuatro ruedas. Los sistemas MacPherson, de doble horquilla y multibrazo son los diseños modernos más comunes.
Componentes de suspensión
- Muelles: helicoidales, de láminas, neumáticos o de barra de torsión.
- Amortiguadores o puntales.
- Brazos de control y bujes.
- Barras estabilizadoras para limitar el balanceo de la carrocería.
- Rótulas y barras de acoplamiento para el movimiento de la dirección.
Una suspensión blanda absorbe las irregularidades del pavimento, pero permite que la carrocería se incline en las curvas. Una configuración rígida mantiene el coche estable y con buena respuesta, pero resulta incómoda para los pasajeros en carreteras en mal estado. Los fabricantes ajustan el equilibrio para cada comprador. Los coches de lujo tienden a tener una suspensión blanda; los deportivos, una rígida. La suspensión neumática y los amortiguadores adaptativos permiten ahora que el coche cambie entre ambas, ajustándose en milisegundos según la velocidad, el ángulo de giro y el estado de la carretera.
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