Cuando dos sociedades se encuentran, ninguna permanece exactamente igual. La aculturación describe los cambios que surgen del contacto prolongado: nuevas palabras se incorporan a un idioma, aparecen nuevos alimentos en la mesa y las ideas sobre temas que van desde el matrimonio hasta el dinero comienzan a transformarse. La influencia rara vez es equitativa. El grupo con mayor poder político o alcance económico tiende a moldear el intercambio, aunque el socio más débil no es simplemente pasivo. Las personas toman prestado selectivamente, adaptando lo que toman a sus propias necesidades.
Los antropólogos han distinguido desde hace tiempo entre aculturación y asimilación. En la aculturación, un grupo puede adoptar nuevos rasgos manteniendo intacta su propia identidad. La asimilación va más allá, absorbiendo a una minoría en la cultura dominante hasta que su singularidad original se desvanece. Esta distinción es importante en la práctica. Las comunidades inmigrantes, por ejemplo, suelen fusionar nuevas costumbres con las antiguas a lo largo de las generaciones sin desaparecer.
Patrones comunes
- El comercio, la migración y la conquista son los motores habituales del contacto.
- Los préstamos se producen en ambas direcciones, pero rara vez a la misma velocidad.
- La cultura material cambia más rápido que los valores o creencias profundas.
- Las generaciones más jóvenes suelen adoptar nuevos rasgos antes que sus mayores.
El estudio de la aculturación ayuda a explicar por qué las culturas nunca son estáticas. El proceso puede ser gradual o forzado, pacífico o violento, y sus resultados dependen de quién ostente el poder.
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