Un tenista calcula el momento preciso para correr hacia la pelota, coloca los pies y ejecuta un golpe de derecha impecable en una secuencia continua. Esa fluida integración de movimientos es la coordinación. Permite que las diferentes partes del cuerpo trabajen juntas de manera eficiente.
La coordinación ojo-mano, ojo-pie y bilateral está presente en casi todos los deportes. Su desarrollo implica la práctica repetitiva de patrones específicos de cada deporte, además de ejercicios generales que ponen a prueba la sincronización y la precisión. Los niños suelen mejorar su coordinación rápidamente mediante juegos variados; los adultos también pueden perfeccionarla con ejercicios específicos.
La mala coordinación supone un desperdicio de energía y limita la expresión de habilidades. Una buena coordinación hace que las técnicas complejas parezcan sencillas. Los entrenadores la observan como un indicador de potencial atlético y como una cualidad que se puede entrenar a cualquier edad.
- Capacidad para utilizar las partes del cuerpo de forma conjunta, fluida y precisa.
- Imprescindible para un rendimiento deportivo de alto nivel.
- Mejorado mediante prácticas específicas y variadas.
- Favorece la eficiencia y la reducción de lesiones.
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