Un atleta se gana la vida compitiendo y entrenando en un deporte. Ese atleta es un profesional. Su remuneración puede provenir de salarios, premios, patrocinios o una combinación de estos.
El estatus profesional conlleva estándares de entrenamiento más exigentes, mayor escrutinio público y la presión de un rendimiento que depende del sustento. Los contratos, los agentes y la negociación colectiva influyen en las condiciones laborales de los deportes de equipo. Los deportes individuales dependen más de las clasificaciones, los honorarios por participación y los patrocinios.
La línea divisoria entre amateur y profesional se ha desdibujado con el tiempo; muchos deportes olímpicos ahora permiten la participación profesional. Los roles de apoyo —entrenamiento, medicina, análisis— también se han profesionalizado. Para los propios atletas, el profesionalismo exige un rendimiento constante de alto nivel a lo largo de una temporada o circuito extenso.
- Atleta que compite por una recompensa económica.
- Financiado mediante contratos, premios o patrocinios.
- Se enfrenta a estándares más altos y a un mayor escrutinio.
- Existe en deportes de equipo e individuales.
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