La sensación es el proceso mediante el cual los receptores sensoriales y el sistema nervioso detectan la energía física del entorno y la codifican como señales neuronales. La luz incide en la retina; las ondas sonoras hacen vibrar la membrana basilar; la presión deforma los receptores de la piel. Los patrones resultantes de actividad neuronal constituyen los datos brutos de la experiencia.
Cada sentido posee receptores especializados sintonizados a formas particulares de energía. Los umbrales absolutos marcan la intensidad mínima necesaria para la detección en la mitad de los ensayos. Los umbrales diferenciales marcan el cambio mínimo detectable. La adaptación sensorial reduce la sensibilidad a la estimulación constante, lo que permite que el sistema se centre en el cambio.
La sensación es distinta de la percepción. La sensación proporciona los datos; la percepción los organiza e interpreta. Una experiencia puramente sensorial, sin ninguna interpretación, es poco común en la vida adulta; sin embargo, esta separación conceptual sigue siendo útil para la investigación y para comprender los trastornos que afectan más a una etapa que a otra.
- Detección de energía física
- Transducción en señales neuronales
- Umbrales absolutos y diferenciales
- Adaptación sensorial
Sin una sensación fiable, los procesos perceptivos y cognitivos superiores carecerían de información.
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