Cualquier reservorio que absorba más carbono del que libera durante un período determinado funciona como un sumidero de carbono. El océano es el mayor sumidero de carbono activo del planeta, ya que ha absorbido una fracción sustancial del dióxido de carbono liberado por la quema de combustibles fósiles y la deforestación.
Dos procesos principales impulsan la absorción oceánica. La bomba de solubilidad disuelve el CO₂ en las aguas superficiales frías, que posteriormente se hunden en las profundidades oceánicas. La bomba biológica transfiere el carbono fijado por el fitoplancton a capas más profundas mediante partículas en hundimiento y migración vertical. Los humedales costeros y las praderas marinas actúan como sumideros adicionales, más localizados, que entierran el carbono en los sedimentos.
La capacidad de estos sumideros no es ilimitada y puede variar con el calentamiento global, los cambios en la circulación atmosférica y las alteraciones de los ecosistemas. El monitoreo del sumidero de carbono oceánico requiere una combinación de mediciones en la superficie, observaciones en el interior del océano y modelos. Una cuantificación precisa es esencial para cerrar el balance global de carbono y evaluar las estrategias de mitigación del cambio climático.
- Embalse que absorbe más carbono del que libera.
- El océano es el sumidero activo más grande
- Impulsado por la solubilidad y las bombas biológicas.
- La capacidad puede cambiar con el impacto climático y humano.
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