El hormigón no se seca, sino que fragua. El fraguado es el proceso de mantener la humedad y la temperatura adecuadas para que el cemento se hidrate y el hormigón se endurezca. Si el hormigón se seca demasiado rápido, no alcanzará su resistencia de diseño. Se agrietará, se encogerá y se desmoronará. El fraguado no es opcional; forma parte de la construcción. Un vertido de hormigón que no se fragua correctamente es un vertido fallido, aunque a simple vista parezca estar bien.
Los métodos de curado varían. El curado con agua mantiene la superficie húmeda mediante aspersores, arpillera húmeda o encharcamientos. El curado con membrana sella la superficie con un compuesto que impide la pérdida de humedad. El curado con vapor acelera el proceso en planta. Las mantas aislantes retienen el calor en climas fríos. El método depende del clima, la mezcla y el proyecto. El curado suele durar de 7 a 14 días, aunque algunas mezclas requieren más tiempo. Cuanto más largo sea el curado, más resistente será el hormigón.
La temperatura es crucial. El hormigón no debe congelarse durante el curado. Si se congela, el agua de la mezcla se expande y daña la estructura. El calor también causa problemas. El hormigón fragua demasiado rápido y la superficie se seca antes que el interior, lo que provoca fisuras por retracción plástica. Los compuestos de curado, los aerosoles de niebla y las barreras cortavientos son de gran ayuda. El objetivo es mantener el hormigón en un ambiente estable y húmedo, ya que su resistencia depende de ello. El proceso de curado es invisible, pero sus efectos son permanentes.
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