La brujería es el supuesto uso de poderes sobrenaturales para causar daño o influir en los acontecimientos. La creencia en la brujería se manifiesta en sociedades de todo el mundo, desde la Europa de la Edad Moderna hasta la África, Melanesia y Latinoamérica contemporáneas. En muchas comunidades, la brujería explica desgracias sin causa aparente. Una enfermedad repentina, una mala cosecha, una racha de mala suerte: todo esto puede atribuirse a un enemigo oculto. Las acusaciones suelen ir dirigidas a personas marginadas o percibidas como envidiosas.
El estudio de E. E. Evans-Pritchard sobre los Azande en Sudán, publicado en 1937, sigue siendo un clásico. Demostró que las creencias en la brujería formaban un sistema coherente. Los Azande sabían que las termitas podían dañar un granero. Se preguntaban por qué se derrumbó precisamente en ese momento, causando la muerte de esas personas. La brujería respondía a esa pregunta. No sustituía el conocimiento práctico, sino que lo complementaba.
Patrones comunes
- La brujería explica la desgracia y la muerte repentina.
- Las acusaciones suelen ir dirigidas a personas marginadas.
- La adivinación permite identificar a la supuesta bruja.
- A continuación, se procede a la confesión, la indemnización o la expulsión.
Las creencias en la brujería no son simplemente superstición. Son una forma de dar sentido al sufrimiento y asignar responsabilidades.
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