Frota tierra húmeda entre tus dedos. Si es áspera, es arena. Si es suave y resbaladiza, es limo. Si es pegajosa y moldeable, es arcilla. La textura describe las proporciones de estos tres tamaños de partículas y determina el comportamiento del suelo más que casi cualquier otra propiedad.
Los suelos arenosos drenan rápido y se calientan pronto, pero retienen pocos nutrientes y se secan rápidamente. Los suelos arcillosos retienen bien el agua y los nutrientes, pero drenan lentamente y se compactan con facilidad. El suelo franco, una mezcla equilibrada, es el ideal para la mayoría de los cultivos.
Los tres tamaños de partículas
- Arena, partículas más grandes, sensación áspera
- Limo, partículas medianas, tacto suave
- Arcilla, partículas muy pequeñas, pegajosa cuando está húmeda.
La textura del suelo no se puede modificar fácilmente. Los agricultores adaptan el manejo a las características de su suelo, eligiendo cultivos, métodos de riego y prácticas de labranza que se ajusten a su textura. La adición de materia orgánica mejora la trabajabilidad en todo tipo de suelos.
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