Una falacia es un error de razonamiento que debilita un argumento. Puede ser formal, es decir, la estructura del argumento es inválida, o informal, es decir, el contenido o el contexto invalidan el razonamiento. Las falacias formales incluyen afirmar el consecuente y negar el antecedente. Las falacias informales incluyen el argumento ad hominem, el hombre de paja, el falso dilema y la apelación a la autoridad. Conocer las falacias ayuda a identificar argumentos erróneos y a evitar cometerlos.
Las falacias no siempre son obvias. Un argumento falaz tergiversa la postura del oponente. Un falso dilema presenta dos opciones cuando existen más. Una apelación a la autoridad cita a un experto ajeno a su campo. La falacia de la pendiente resbaladiza afirma que un paso conduce inevitablemente al desastre. Algunas falacias son persuasivas porque explotan sesgos cognitivos. El ataque ad hominem parece relevante aunque no lo sea. La apelación a la popularidad se basa en el deseo de pertenencia. El pensamiento crítico implica aprender a reconocer estos patrones y preguntarse si el argumento se sostiene sin ellos.
falacias comunes
- Ad hominem. Atacar a la persona, no el argumento.
- Hombre de paja. Tergiversar la posición de un oponente.
- Falso dilema. Presentar dos opciones cuando existen más.
- Apelar a la autoridad. Citar a un experto fuera de su campo.
- Pendiente resbaladiza. Reclamar un paso conduce inevitablemente al desastre.
No todos los malos argumentos contienen una falacia identificada. A veces, simplemente el razonamiento es débil. Las falacias son una herramienta de diagnóstico, no un sustituto del juicio.
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