La onomatopeya es el uso de palabras que imitan los sonidos que describen. El sonido de la palabra reproduce el sonido de la cosa.
«Zumbido», «silbido», «estruendo» y «murmullo» son ejemplos comunes. Poetas y prosistas utilizan la onomatopeya para hacer las descripciones más vívidas e inmediatas, apelando tanto al oído como a la imaginación del lector. Los cómics y la literatura infantil la emplean con frecuencia; la literatura seria la usa con más moderación para lograr un efecto preciso. Este recurso es específico de cada idioma; diferentes lenguas representan el mismo sonido con distintas palabras imitativas.
La onomatopeya puede ser sutil o explícita. Una sola palabra bien elegida puede sugerir todo un ambiente sonoro. Su uso excesivo puede resultar efectista, pero un toque onomatopéyico ocasional puede dar vida a un pasaje. La figura recuerda a los lectores que el lenguaje no solo es simbólico, sino también, en ocasiones, directamente mimético.
Cuando el sonido de una palabra representa su significado, se trata de una onomatopeya.
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