La madera proviene de los árboles, y cada especie se comporta de manera diferente. El roble es duro, de grano abierto y resistente. El pino es blando, resinoso y fácil de trabajar. El nogal es oscuro, denso y admite un acabado fino. El arce es claro, de grano fino y resistente al desgaste. El cerezo se oscurece con el tiempo. La teca resiste la putrefacción y el agua. La lista continúa, y las diferencias son importantes. Un carpintero elige una especie en función de su resistencia, peso, veta, facilidad de trabajo y el uso que se le dará a la pieza terminada.
La madera también tiene una dirección. Su veta recorre el tronco longitudinalmente. Cortar siguiendo la veta es fácil; cortar transversalmente es más difícil. Cortar en contra de ella desgarra las fibras. La madera se mueve con los cambios de humedad: se hincha al mojarse y se contrae al secarse. Este movimiento es constante. Una mesa construida con la veta en direcciones opuestas puede agrietarse con el cambio de estaciones. Los buenos planos de carpintería tienen en cuenta este movimiento.
Maderas duras frente a maderas blandas
- Maderas duras: procedentes de árboles de hoja caduca como el roble, el arce y el nogal, generalmente más densas.
- Maderas blandas: procedentes de coníferas como el pino, el abeto y el cedro, generalmente más ligeras y fáciles de cortar.
Los términos describen el árbol, no la dureza real de la madera. La balsa es una madera dura, y es más blanda que casi cualquier madera blanda. Siempre pruebe un trozo antes de elegir una nueva especie.
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