Una contraindicación es un motivo para no usar un medicamento. Puede deberse a una afección, a otro medicamento, al embarazo o a la edad. El término aparece en la información de prescripción y en las etiquetas, y no es una sugerencia. Una contraindicación significa que el riesgo de daño supera cualquier beneficio potencial, al menos en esa situación específica.
Algunas contraindicaciones son absolutas. Administrar un betabloqueante a una persona con asma grave podría provocar broncoespasmo. Administrar un inhibidor de la ECA durante el embarazo puede dañar al feto. Estas son contraindicaciones inamovibles. Otras son relativas, lo que significa que el medicamento puede usarse con precaución si el beneficio lo justifica. Un paciente con insuficiencia renal leve aún podría recibir un medicamento que requiera ajuste de dosis, siempre que se controle la función renal. La distinción no siempre es clara y el criterio clínico es fundamental.
Categorías comunes:
- Absoluto. No lo utilice bajo ninguna circunstancia.
- Relativo. Usar con precaución, monitorización o ajuste de dosis.
- Interacciones farmacológicas. La combinación de dos medicamentos puede crear una contraindicación.
- Específico de la condición. La enfermedad hepática, la enfermedad renal, el embarazo y la edad pueden ser factores.
Los médicos que prescriben medicamentos comprueban las contraindicaciones antes de recetarlos. Los farmacéuticos vuelven a comprobarlo antes de dispensarlos. El sistema no es perfecto, pero detecta muchos errores.
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