La metonimia es una figura retórica en la que se hace referencia a una cosa mediante el nombre de algo estrechamente relacionado con ella. La sustitución se basa en la contigüidad, no en la semejanza.
«La Casa Blanca anunció» significa que la administración presidencial hizo el anuncio. «La pluma es más poderosa que la espada» sustituye las herramientas por las actividades de escribir y la guerra. «Hollywood» puede referirse a la industria cinematográfica estadounidense. La metonimia es omnipresente en el lenguaje cotidiano y en la literatura; permite la concisión y puede transmitir asociaciones culturales o emocionales de las que carece el término literal.
La metonimia se diferencia de la metáfora, que se basa en la semejanza, y de la sinécdoque, que sustituye una parte por el todo o el todo por una parte (aunque la distinción suele ser difusa). Periodistas, políticos y poetas recurren a atajos metonímicos. La figura retórica funciona cuando la asociación es clara para el público; cuando el vínculo es oscuro, la expresión fracasa.
Cuando un término asociado sustituye a la cosa en sí, la figura retórica es una metonimia.
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