El nicho ecológico de un organismo define su función y posición en un ecosistema. Incluye su alimentación, sus depredadores, su hábitat, su período de actividad y su interacción con otras especies. El nicho no es lo mismo que el hábitat. El hábitat es el lugar donde se encuentra; el nicho, su función. Dos especies pueden coexistir en el mismo hábitat si ocupan nichos diferentes. Las currucas en un bosque de abetos se alimentan a distintas alturas, lo que reduce la competencia. Esta distribución permite que varias especies compartan los mismos árboles.
El concepto de nicho ecológico se ha perfeccionado a lo largo de las décadas. Los primeros ecólogos describieron el nicho fundamental, el rango completo de condiciones que una especie podía tolerar. El nicho real es el rango más reducido que ocupa en la práctica debido a la competencia y los depredadores. Las especies invasoras suelen tener éxito porque se introducen en un nuevo entorno donde su nicho está vacío. No se enfrentan a competidores ni depredadores que hayan evolucionado junto a ellas. Restaurar un ecosistema a veces implica restaurar nichos, no solo especies. La ausencia de un depredador deja un vacío que ninguna otra especie puede llenar.
Dimensiones de un nicho
- Dieta: lo que come la especie.
- Hábitat: donde vive y se refugia.
- Actividad: cuando está activo.
- Interacciones: depredadores, competidores, mutualistas.
El nicho ecológico no es un espacio fijo. Cambia según las condiciones, las estaciones y la llegada o desaparición de otras especies.
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