Los lapsos de memoria que comienzan como olvidos ocasionales pueden progresar con los años hasta convertirse en una profunda pérdida de identidad e independencia. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de este deterioro. Entre sus características microscópicas se incluyen las placas amiloides extracelulares y los ovillos neurofibrilares intracelulares de la proteína tau.
Las neuronas del hipocampo y las cortezas de asociación se degeneran, interrumpiendo los circuitos necesarios para el aprendizaje de nuevas habilidades y, posteriormente, para el lenguaje, la orientación espacial y el juicio. Los primeros síntomas suelen incluir dificultades para formar recuerdos recientes; las etapas posteriores afectan a casi todos los dominios cognitivos y, finalmente, a la función motora.
La edad es el factor de riesgo más importante, aunque la genética, la salud vascular y el estilo de vida también influyen. No existe cura, pero algunos medicamentos ralentizan ligeramente la progresión de los síntomas al aumentar la acetilcolina o actuar sobre el amiloide. Se siguen investigando la detección precoz mediante biomarcadores y las terapias que podrían modificar la patología subyacente.
- Pérdida progresiva de memoria y cognición
- Marcado por placas y enredos
- Comienza en las regiones temporales mediales.
- Aún no se ha aprobado ningún tratamiento modificador de la enfermedad.
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