El prejuicio es una opinión preconcebida que no se basa en la razón ni en la experiencia. Es una actitud, no una acción. Una persona puede tener prejuicios sin discriminar. Pero el prejuicio a menudo conduce a la discriminación. Ambos conceptos están relacionados, pero son distintos.
El prejuicio puede ser explícito o implícito. El prejuicio explícito es consciente y se expresa abiertamente. El prejuicio implícito opera por debajo de la conciencia y puede influir en el comportamiento sin que la persona se dé cuenta. Las pruebas de sesgo implícito demuestran que muchas personas mantienen asociaciones inconscientes incluso cuando rechazan el prejuicio conscientemente.
Fuentes de prejuicio
- Socialización: se aprende de la familia, los compañeros y los medios de comunicación.
- Competencia entre grupos: amenaza para los recursos o el estatus.
- Atajos cognitivos: generalización y estereotipos
- Trauma histórico y conflicto intergrupal
El prejuicio no se limita a la raza. Afecta al género, la religión, la orientación sexual, la discapacidad, la edad y muchos otros factores. Reducirlo requiere más que educación. El contacto, el cambio institucional y las leyes que prohíben la discriminación desempeñan un papel importante. Sin embargo, las actitudes pueden ser muy arraigadas.
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