La energía luminosa es la energía transportada por ondas electromagnéticas visibles para el ojo humano. Constituye una porción estrecha del espectro electromagnético, con longitudes de onda que van desde los 400 hasta los 700 nanómetros. El violeta se encuentra en el extremo de longitud de onda corta, el rojo en el de longitud de onda larga y, entre ambos, todos los colores del arco iris.
La luz se comporta tanto como onda como partícula. La partícula es el fotón. Un fotón transporta un cuanto de energía. La energía depende de la frecuencia. La luz azul tiene mayor frecuencia y más energía que la luz roja. Por eso, la luz ultravioleta puede dañar la piel y la luz infrarroja solo la calienta. La energía reside en el fotón.
Fuentes y usos de la energía luminosa
- El sol: la fusión nuclear produce luz.
- Bombillas: la energía eléctrica se convierte en luz.
- LEDs: conversión eficiente de electricidad en luz.
- Fuego: la energía química se convierte en luz y calor.
- Bioluminiscencia: los organismos vivos producen luz.
La energía lumínica impulsa la fotosíntesis. Las plantas capturan fotones y convierten su energía en enlaces químicos. Esa energía alimenta casi todos los ecosistemas de la Tierra. La energía lumínica también impulsa los paneles solares. Las células fotovoltaicas convierten los fotones directamente en electricidad. La eficiencia depende del material y la longitud de onda. Los paneles de silicio capturan un amplio espectro, pero desperdician gran parte de la energía en forma de calor. Las células en tándem apilan capas para capturar más. La luz es la fuente de energía más abundante del planeta. Llega todos los días, gratis. El desafío es capturarla y almacenarla. Las baterías ayudan. Pero el sol no brilla de noche. Ese es el problema fundamental de la energía solar. La luz es abundante. También es intermitente.
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