Un concepto es una agrupación mental de objetos, eventos, ideas o personas similares. Es la unidad básica del pensamiento que nos permite tratar diferentes situaciones como miembros de la misma categoría.
Algunos conceptos se definen mediante reglas claras —los triángulos tienen tres lados—, pero la mayoría de los conceptos cotidianos se organizan en torno a prototipos o ejemplos típicos. Un petirrojo es un ave más prototípica que un pingüino; la gente clasifica al petirrojo más rápido y con mayor seguridad. Los conceptos también pueden representarse mediante colecciones de ejemplares reales o mediante teorías sobre las propiedades subyacentes que mantienen unida una categoría. La organización jerárquica es común: un collie es un perro, un perro es un animal, un animal es un ser vivo.
Los conceptos reducen la complejidad del mundo. Una vez que un objeto se clasifica, el conocimiento previo sobre esa categoría se vuelve accesible: para qué sirve, cómo se comporta, si es seguro. El lenguaje refleja y, a la vez, moldea la estructura conceptual; los distintos idiomas dividen el mundo en categorías ligeramente diferentes. El aprendizaje de conceptos continúa a lo largo de la vida a medida que se asimilan nuevas experiencias o se fuerza la revisión de las categorías existentes.
Sin conceptos, cada encuentro sería único y nada podría reconocerse ni predecirse.
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