El fósforo realiza una labor silenciosa. Se encuentra en el centro del ADN, el ATP y las membranas celulares, y las plantas lo necesitan para el crecimiento de las raíces, la floración y la formación de semillas. Un cultivo con deficiencia de fósforo presenta un crecimiento atrofiado, con hojas de color púrpura y un desarrollo radicular deficiente.
A diferencia del nitrógeno, el fósforo no proviene del aire. Se extrae de la roca fosfática, principalmente en Marruecos, China y Estados Unidos. Esto lo convierte en un recurso finito y concentrado en pocos países. Las reservas mundiales son grandes, pero no ilimitadas, y su calidad varía. El reciclaje de fósforo proveniente del estiércol, el compost y las aguas residuales se debate cada vez más como una estrategia a largo plazo.
Adónde va
- Desarrollo de la raíz y crecimiento inicial
- Transferencia de energía dentro de la planta
- Floración, fructificación y formación de semillas.
- División celular y material genético
El fósforo se adhiere firmemente a las partículas del suelo, por lo que no se lixivia como el nitrato. En cambio, se desplaza con la erosión del suelo hacia arroyos y lagos, donde alimenta la proliferación de algas. Controlar la erosión es controlar la pérdida de fósforo.
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